
El cantante de veintiséis años ha revelado que para grabar su segundo disco, 'The Boy Who Knew Too Much', alquiló una casa fastuosa, pero que su madre le prohibió usarla porque le traería mala suerte. "Me hizo un
conjuro gitano y me dijo que, cuanto más dinero me gastase en comodidades, peor sería mi disco. Como soy un idiota supersticioso, volví al mismo viejo apartamento en el que estaba antes".
La madre de
Mika siempre ha presionado al cantante para trabajar duro. "El dinero me importa porque nunca podía pagar mis facturas, y ahora sí. Pero para mi madre, mi carrera nunca ha tratado sobre el éxito comercial, sino sobre la disciplina. Desde que tenía once años me ha inculcado la búsqueda de la excelencia, incansablemente".
0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home